La película más mal recibida de todos los tiempos.

War of the Worlds, la nueva película de Prime Video, toma como base la clásica obra de H.G. Wells y la convierte en una reflexión sobre la paranoia contemporánea respecto al control de datos. Sin embargo, el director Rich Lee opta por una visión caótica de un ataque alienígena, todo desde la perspectiva de un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, Will Radford (Ice Cube), que intenta “salvar el mundo” sin moverse de su silla.
Esta premisa suena descabellada y lo es. La película adopta el formato screenlife, pero lo hace de forma desorganizada, careciendo del rigor habitual del género. Will enfrenta una crisis a escala global usando solo su computadora, pegando y copiando información, mientras su expresión se mantiene en un constante ceño fruncido.
Una ambición sin ingenio
A pesar de su aparente esfuerzo por articular la angustia sobre la hipervigilancia, el guion se aferra a la idea de que Will tiene un poder sin precedentes al alcance de sus dedos, pero se queda corto en profundidad. En lugar de explorar este concepto, se centra en los primeros planos de un actor que apenas se descompone mientras grita órdenes a la pantalla.
Los elementos se vuelven absurdos cuando Will comienza a manipular cámaras de vigilancia y coordina la defensa con sus hijos en medio de situaciones ridículas, como usar drones como armas. Finalmente, el desenlace es predecible y cursi, donde la película parece olvidar su premisa para enfocarse en la reconciliación familiar.
El fracaso crítico
En la actualidad, War of the Worlds posee un sorprendente 4% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, consolidándola como un fenómeno viral gracias a varios memes relacionados con el personaje de Ice Cube. Aunque es considerada un mal ejemplo del cine, ha logrado capturar la atención de la cultura pop del año.


