Al Pacino no puede rescatar una narrativa mediocre.

The Ritual busca reimaginar el subgénero del terror relacionado con posesiones y exorcismos, centrándose en un caso real ocurrido en 1928 en un convento de Iowa: el exorcismo de Emma Schmidt. Este evento es crucial en la historia de la Iglesia al influir en cómo se percibe la conexión entre la fe y lo sobrenatural.
Sin embargo, la película se adentra más en los conflictos internos de la fe y la capacidad del demonio para corromper a los devotos. La atmósfera gris y claustrofóbica contribuye a crear un entorno inquietante, aunque la cinta evita mostrar fenómenos sobrenaturales de manera directa en sus primeros momentos.
El guion de David Midell y Enrico Natale intenta mantener la fidelidad al relato original en el panfleto Begone, Satan!, pero esto no es suficiente. La película lucha entre el documental y el horror, sin lograr consolidar ninguno de los dos aspectos. El resultado es un tono sombrío que provoca desánimo más que inquietud; su trama no conduce a ningún lugar excepcional, limitándose a repetir lugares comunes sobre el terror.
Clics y clichés
La película intenta demostrar que el exorcismo es un ritual complejo; no solo busca expulsar demonios, sino también preservar la integridad del exorcista. A pesar de esto, la profundidad se queda a medias. Los personajes permanecen en roles limitados, atrapados en un horror contenido.
El filme carece de originalidad y, al final, se siente más como una recopilación de sobresaltos que una reflexión profunda. Una decepción para los fanáticos del cine de terror.


