Observadores electorales no informaron al INE: solo el 2.7% reportó resultados.

La selección para el Poder Judicial registró una participación ciudadana sin precedentes como observadores electorales, aunque también se documentaron múltiples irregularidades.
De las 316,430 solicitudes que recibió el INE, solo 170,360 personas fueron acreditadas; sin embargo, únicamente 4,583 presentaron informes, lo que representa apenas el 2.7% de quienes obtuvieron su gafete oficial.
Estos informes recogieron 488 incidentes que evidencian prácticas de manipulación del voto, violaciones al secreto y uso de propaganda en las casillas.
Entre las irregularidades más comunes se destaca el uso de “acordeones”: papeletas con nombres y números de candidatos que guiaban a los votantes al marcar sus boletas.
En la casilla 2944, un observador reportó que “afuera de la casilla estaban repartiendo acordeones; tengo foto de la fila de personas con acordeones”, según el informe final presentado al Consejo General.
En otra mesa, se indicaba que “se pegaron cartulinas con los nombres de los candidatos dentro de la casilla orientando el voto de los asistentes”, afirmaba otro reporte.
Los testimonios también apuntan a la votación en pareja sin justificación válida.
En las casillas 5685 B y 5685 C1, se observó que las personas votaban en pareja, es decir, dos ciudadanos emitían su voto al mismo tiempo en el mismo lado de la mampara, sin que fueran personas de la tercera edad o con discapacidad.
Incluso se reportaron “casos de terceros marcando las boletas por los votantes, incluyendo a menores de edad depositando votos”.
La manipulación del sufragio también afectó a los funcionarios de casilla.
En Paraíso, Tabasco, un informe documenta que un integrante de la mesa directiva “entregó propaganda electoral a un ciudadano al momento de recibir las boletas”, mientras que en otra mesa “una de las presidentas de casilla empezó a gritar los nombres de una candidata a la Suprema Corte de Justicia”.
PRESENCIA
Los observadores también informaron sobre la presencia de empleados municipales, representantes de partidos y supuestos funcionarios de programas sociales.
En un caso, “dos funcionarias de un programa gubernamental estaban tomando nota de las credenciales de ciudadanos mientras explicaban cómo llenar las boletas, utilizando lonas con impresiones de gran tamaño”.
Otros reportes mencionan que “los observadores anotaban los nombres de los votantes en cuadernos o los registraban en una aplicación” y que “en todas las casillas había personas tanto dentro como fuera, influyendo en el ánimo del electorado bajo el pretexto de ayudar a llenar las boletas”.
El INE ya había señalado que en esta elección no participaron representantes de partidos, lo que propició un récord en las solicitudes de observación.
El 60.7% de quienes solicitaron acreditación fueron mujeres, y el 99.2% realizó el trámite en línea.
No obstante, la baja cantidad de informes y las denuncias sobre “acordeones”, propaganda dentro de casillas y violaciones al secreto de voto cuestionan la efectividad de la vigilancia ciudadana y sugieren la necesidad de reforzar los controles y sanciones.
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