La gran plaga olvidada: Las langostas asolaron México en 1925

A partir de 1924, el recrudecimiento de la plaga de langostas afectó a México: esta situación se intensificó en 1925, especialmente en el sur y sureste del país, impactando los cultivos y afectando la producción de los campesinos y trabajadores agrícolas, en particular del maíz y frijol.
Ante esta crisis, en la etapa final del gobierno del presidente Álvaro Obregón, se promulgó la Ley de Plagas, que se considera el primer marco legal en esta materia en el país. Su reglamento estableció de manera oficial la lucha contra la langosta, liderada por la entonces Secretaría de Agricultura y Fomento.
Chiapas, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Yucatán, Campeche y Tabasco fueron las zonas donde se registraron los primeros reportes con mayor daño en las cosechas. “Enormes nubes de langostas en el sur”, resaltó Excélsior en su portada a principios de abril.
La ola de insectos de gran tamaño que provenía de Guatemala proyectaba una sombra densa sobre las comunidades a medida que ingresaba a territorio mexicano. Ante la emergencia, México solicitó ayuda al gobierno guatemalteco para frenar el avance de la langosta, especialmente hacia Chiapas y Campeche, focos principales de infestación.
Oaxaca, uno de los estados más dañados, reportó un aumento considerable de la plaga en varios municipios con alto riesgo sanitario. Campesinos, habitantes y brigadistas llevaron a cabo una ardua lucha utilizando palas, dispersores y químicos, e incluso incendiaron áreas gravemente afectadas como último recurso para proteger los cultivos y detener la expansión hacia el centro del país.
En Chiapas, se identificó que los insectos eran de la especie conocida como langosta voladora, que resulta complicada de controlar, capaz de devastar amplias hectáreas de cultivo en poco tiempo. Además, la invasión acarrió graves problemas de salud, con informes desde el Archivo Histórico Excélsior sobre brotes de cólera y disentería, entre otras infecciones gastrointestinales, así como la muerte de ganado.
Solamente en Veracruz, en una semana las brigadas responsables de contener la crisis eliminaron más de 4 toneladas de langostas. Por lo tanto, la Secretaría de Agricultura y Fomento decidió enfocarse en el control de los enjambres hasta julio de 1925, época en la que la langosta se reproduce en gran medida debido a la aparición desproporcionada de nuevos enjambres durante esa temporada.
A pesar de los esfuerzos continuos por mitigar la situación, el problema persistió con fuerza durante casi dos años. Mientras que algunos estados como Veracruz y Puebla lograron casi erradicar la langosta, inmensas nubes de estos insectos llegaron a Yucatán sin poder ser controladas.
Para finales de 1926, en la región del Bajío ya era común ver hordas de insectos volando en direcciones desconocidas. Con el tiempo, el tema perdió relevancia en los medios y se desvaneció del foco de atención.
La infestación de langostas no fue completamente erradicada durante los gobiernos de Obregón y Plutarco Elías Calles, quienes argumentaron que la falta de recursos era debido a las dificultades financieras del país tras la reciente revolución.
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