La calidad del true crime en Netflix deja mucho que desear.

¡ÚLTIMA HORA! Juicio al diablo de Netflix, una producción en formato true crime que busca desentrañar un misterio sobrenatural, resulta ser fallido en su intento. La premisa principal del documental, cuestionar la credibilidad de un testimonio sobre posesión demoníaca, no logra sostenerse a lo largo de su guion sensacionalista y parcializado.
El caso que se aborda en Juicio al diablo es el de Arne Cheyenne Johnson, acusado de asesinar a Alan Bono, y quien afirmó estar poseído por el demonio. Su abogado intentó presentar una estrategia de defensa basada en la intervención de fuerzas demoníacas, pero fue rechazada por el juez del caso. El documental se enfoca en mostrar cómo la idea de una posesión satánica impactó a la comunidad, pero no logra ofrecer pruebas sólidas más allá de testimonios de terceros.
A pesar de su intento de ser creíble, Juicio al diablo carece de detalles y hechos concretos. Los únicos elementos que destacan son las grabaciones en audio que muestran los eventos aterradores que rodearon al hijo menor de la novia de Johnson, así como la intervención de la iglesia católica y los famosos investigadores paranormales, los Warren.
Sin embargo, el documental no logra demostrar de manera objetiva la veracidad de estas grabaciones, dejando la discusión de su autenticidad en manos de la audiencia. Además, se enfoca más en fomentar la duda sobre la veracidad de los eventos y en cuestionar a los Warren, en lugar de explorar de manera profunda el caso en sí.
En definitiva, Juicio al diablo se convierte en un producto menor dentro del catálogo de documentales true crime de Netflix. Aunque intenta abordar un caso polémico y controvertido, no logra presentar pruebas contundentes ni ofrecer una visión imparcial de los hechos. La falta de claridad y la inclinación sensacionalista del guion hacen que el documental carezca de profundidad y se limite a especulaciones poco claras.
En resumen, Juicio al diablo es un intento fallido de abordar un caso de posesión demoníaca desde una perspectiva periodística y true crime. A pesar de su estética sobria y su acceso a grabaciones impactantes, el documental no logra sostener su principal premisa y se queda en la superficie de los eventos, sin aportar nuevas conclusiones ni resolver las controversias que rodean el caso.


